martes, 17 de octubre de 2017

LE BISTROT VINOS & TAPAS

Merecía la pena la mención en mi blog a este acogedor restaurante, situado en pleno centro de la ciudad de Castellón.

De decoración informal y estilo rústico, recuerda a las tabernas de toda la vida. La vajilla es variopinta, tanto que todos los platos son diferentes en una misma mesa. Como su nombre indica, en barra, paredes y otros lugares podemos encontrar una amplia oferta de vinos. De algunos de ellos te ofrecen la posibilidad de degustarlos por copas.

En horario de mediodía ofrecen menú. Pero nosotros probamos de noche sus tapas, con la filosofía del local: “compartido todo sabe mejor”.

Estos platos fueron los elegidos:

  Ensaladilla ahumada con grisines, reducción de vermuth y aceituna esferificada: parece mentira que un plato tan sencillo como una ensaladilla pueda saber tan diferente a la que podemos hacer en nuestra casa. Ese toque ahumado le da un punto excepcional. El chef nos aconsejó tomarla junto a pequeños traguitos del vermuth rojo, dejando solo para el final la esferificación de aceituna, que nada más meter en la boca, explosionaba dejando en las papilas el inconfundible sabor a aceite y manzanilla.




  Carpaccio de buey, parmesano, portobello, helado de mostaza y mantequilla trufada: a destacar el helado de mostaza. La rúcula se comía el suave sabor del carpaccio. Nos decepcionó un poco este plato.




  Mantequilla trufada con finas tostadas de pan crujiente: en textura de mousse, de exquisito sabor ligeramente dulce. De esto nos quedamos con ganas de más, buenísima.





  Croquetón de jamón y pollo: de sabor inconfundible, una besamel más que perfecta y un rebozado crujiente y nada graso. Sobran los brotes de lechuga, sin ningún tipo de aderezo -a modo de “cama”- que no aportaban nada ni resultaban apetecibles.




  Buñuelo de bacalao con espuma de pimiento de piquillo al Oporto: con saborazo a bacalao, bien caliente y servido en una oblea en forma de cucurucho, con salsa de piquillo en su interior, suave y que combina a la perfección con el sabor salado de este pescado. Al contrario del plato anterior, destaca su estupenda presentación.




  Chupa chups con salsa Rashanout: muslitos de pollo con un rebozado crujiente y una suave mayonesa con sabor a las conocidas especias árabes.




Momento del postre, también para dos:

  Strudel de manzana con helado de vainilla: es un postre tradicional alemán, hecho con masa brick crujiente, templado y relleno de manzana y uvas pasas. El helado de vainilla, lo mejor del postre.





Aquí tenéis una muestra de todos los platos de la carta. Volveremos a probar el resto. Os dejo el enlace a su página web.





sábado, 7 de octubre de 2017

Albóndigas estilo IKEA

Ingredientes:

300 g de carne picada de ternera y cerdo
100 g de patata cocida
1 huevo
½ cebolla mediana
1 c/s de pan rallado
10 ml de leche
Sal, pimienta
AOVE

1 c/s de mantequilla
1 c/p de harina
100 ml de nata para cocinar
1 c/s de soja
20 ml de agua o más

100 g de frutos rojos congelados o frescos
1 mandarina o naranja
1 c/s de azúcar


Preparación:

Cocemos una patata mediana en agua hirviendo con sal. Dejamos que se enfríe.
Sofreímos ligeramente la cebolla bien picada hasta que esté transparente. Reservamos.

En un bol mezclamos la carne picada salpimentada junto a un huevo, la patata chafada, el pan rallado, la cebolla y un chorrito de leche. Reservamos en la nevera.

Para hacer la salsa de nata, calentamos la mantequilla y le añadimos la harina. Cocinamos la harina durante unos 4 minutos sin parar de remover para evitar que se queme. Añadimos la nata, la sal, la pimienta molida, el agua o caldo y la soja. Seguimos removiendo a fuego lento hasta que espese. Si en el momento de servirla ha espesado demasiado, podemos aligerarla añadiendo caldo o agua y rectificando el punto de sal. Reservamos.

Para hacer la salsa de frutos rojos, ponemos en una sartén pequeña los frutos rojos junto al zumo de mandarina y el azúcar. No paramos de remover mientras se calienta la mezcla y se deshacen los frutos. Cuando adquiere la consistencia de una mermelada, sacamos del fuego y trituramos. Si vemos que queda muy espesa, añadimos un poco de agua y removemos.

Sacamos la masa de las albóndigas del frigorífico. Cogemos pequeñas porciones y las boleamos, pasando cada una de ellas por harina. Es conveniente que humedezcamos las manos si se nos pega la masa. En una sartén honda, ponemos suficiente aceite de oliva y las vamos friendo en pequeñas tandas, intentando no darles demasiadas vueltas para que no se rompan. Las sacamos sobre papel absorbente.

Servimos una generosa cantidad de albóndigas y emplatamos con la salsa de nata y la mermelada de frutos rojos.




martes, 26 de septiembre de 2017

Bacalao marinado

Ingredientes:

Un lomo de bacalao salado
AOVE
Cebollino, hinojo…

Preparación:

Ponemos en remojo el bacalao a desalar. Lo mantenemos en la nevera y hacemos varios cambios de agua durante 24 horas.

Una vez desalado, le quitamos el exceso de agua con papel absorbente. Lo envolvemos en papel film y lo congelamos.

Cuando queramos prepararlo, lo sacamos del congelador, esperamos unos 10 minutos para que se atempere y, cuando aún está duro, lo fileteamos.

Lo cubrimos con aceite de oliva. Le podemos echar por encima alguna hierba aromática, como eneldo o cebollino.

Notas:

Es muy importante que lo cortemos cuando aún está congelado, porque de esta manera evitaremos que se rompa al filetearlo.




domingo, 10 de septiembre de 2017

Panna cotta de coco


Ingredientes:

250 ml de leche
200 ml de preparado de coco y agua
1 trozo de piel de limón
40 g de azúcar
3 hojas de gelatina

Preparación:

En un cazo calentamos la leche, el preparado a base de coco y agua, la piel de limón y el azúcar.

Ponemos a hidratar las hojas de gelatina en agua fría.

Cuando hierva, añadimos la gelatina bien escurrida, removemos, sacamos del fuego y colamos.

Rellenamos los recipientes con la mezcla y los dejamos enfriar en la nevera durante un mínimo de dos horas.



lunes, 28 de agosto de 2017

Helado de limón

Ingredientes:

300 ml de leche entera
200 ml de nata para montar
135 g de azúcar
3 trozos de piel de limón
125 ml de zumo de limón
1 c/s colmada de miel

Preparación:

En un cazo calentamos la leche, la nata y el azúcar junto a las pieles de limón, evitando la parte blanca porque amarga. Cuando hierva, apartamos del fuego, colamos y reservamos. Añadimos la miel y removemos. Dejamos enfriar dentro de la nevera durante unas 4 horas.

Añadimos a lo anterior el zumo de los limones, removemos y vertemos en el cuerpo de la heladera. 

Es necesario que la heladera haya estado en el congelador un mínimo de 24 horas y la pongamos en marcha antes de verter el helado. La mantenemos mantecando sobre 1 hora aproximadamente.

Colocamos el helado en un recipiente hermético y lo llevamos al congelador. Alrededor de 6-7 horas después, tendrá la textura adecuada.



miércoles, 16 de agosto de 2017

PAÍS VASCO






        
Mi viaje al País Vasco se merecía una entrada en Algo se cuece. No solo por la gastronomía, sino por muchas otras cosas.

De entrada, el paisaje ya llama la atención al viajero, y más si vienes de esta zona seca y poco poblada de la que provengo. No pasan ni dos horas en el País Vasco cuando comprendes la razón del color verde, predominante allá por donde mires. Me refiero evidentemente al zirimiri (la típica lluvia fina) que nos ha acompañado sin tregua durante todo el viaje

Vitoria


Azkoitia

Getxo



Pasaia
 
Mundaka

Por mi experiencia, da igual la época en la que decidas viajar a este país, tarde o temprano y sin previo aviso -más bien temprano que tarde- aparecen esos nubarrones que descargan sin piedad. Y de repente, sin apenas darte cuenta, aparece tímidamente el sol que seca rápidamente lo estropeado por el agua. En cuanto a la temperatura, fresca para ser pleno mes de agosto. Mi conclusión es que, o bien te aficionas al surf, o no pisas playa en todo el verano. Por cierto, playas muy bonitas; lástima el poco uso que se les puede dar.

Biarritz

Donostia


Las tres capitales, cada una a su estilo, tienen un encanto especial que nunca deja de sorprender. Mención especial merece la visita al museo Guggenheim de Bilbao, tanto por su peculiar estructura interior, como por su colección permanente y las muestras artísticas itinerantes. En las calles de muchos pueblos, bonitos a más no poder, cuya construcción ha mantenido y respetado la altura en edificios y casas, con sus puertos y sus barcas de colores, llama la atención las paredes llenas de pintadas que piden la amnistía, la libertad o el acercamiento a su tierra de los presos que cometieron la barbarie y que aún todos tenemos muy presente. Dolor que solo el tiempo conseguirá borrar de las paredes pero no de millones de corazones rotos. Por cierto, recomiendo la lectura de Patria, de Fernando Aramburu, libro que devoré y acabé de leer un día antes de emprender este viaje. No pude evitar reconocer en algunas personas las caras de sus protagonistas, los lugares, las pintadas, la manera de hablar, el carácter afable pero de mirada escrutadora... Imprescindible su lectura, sencilla, amena y totalmente pedagógica, de una época que nos marcó a todos.

En cuanto a la gastronomía, benditas barras repletas de pintxos, palo largo, palo corto, imposible decidirte por uno solo. Predominan las gruesas tortillas rellenas de lo que sea, a veces incluso mezclando producto cárnico con pescado, riquísimas todas. Pimientos verdes y rojos suelen aparecer en muchos. Hermosas croquetas, de variados rellenos. De igual manera no falta el jamón, ese jamón tan nuestro que es bueno en todas partes. Todo ello regado con un buen txacolí, cerveza bien tirada y fresca, un mosto o un buen tinto para los incondicionales.





En estos momentos siento la nostalgia habitual que te produce ver las instantáneas de las situaciones vividas allí durante el breve viaje, pero sin otro deseo que el de volver dentro de otros diez años, por ejemplo. Y seguir pensando que, a pesar de haber nacido en una ciudad fea, su clima, el que me permite disfrutar de la playa y el mar Mediterráneo alrededor de cuatro meses al año, me compensa con creces. ¡Ah! Y nunca pensé que lo primero que cocinaría después de nueve días sin tocar los fogones, sería una ¡paella!. Lo cual me da que pensar que estoy arraigada a la terreta y que esta tira mucho.

Un brevísimo resumen en imágenes. ¡Aúpa, País Vasco, Eskerrik asko!


Bilbo

martes, 25 de julio de 2017

Helado de coco


Ingredientes:

200 ml de leche entera
200 ml de nata para montar (35% m.g. o superior)
200 ml de preparado a base de coco y agua
100 g de azúcar
60 g de coco rallado
1 c/s de miel
Heladera

Preparación:

En un bol mezclamos todos los ingredientes y removemos en frío hasta deshacer el azúcar. Tapamos el bol y lo refrigeramos en nevera durante 2 horas aproximadamente.

El cuerpo de la heladera es muy importante que haya estado al menos 24 horas en el congelador. 
 
Montamos la heladera, la ponemos en marcha y vertemos la mezcla que teníamos en la nevera. Mantecamos durante 1 hora. Pasado este tiempo, vertemos el helado en un recipiente hermético y lo llevamos al congelador. 

Cuantas más horas repose, mejor. Yo lo probé aproximadamente al cabo de 6 horas y la textura ya era perfecta.

Notas:

Es un helado cremoso y que a pesar de no usar azúcar invertido, solo la miel, no cristaliza (como me ha pasado en otros caseros).

Podemos usar leche de coco si no encontramos el preparado que os indico, pero a mí me gusta más este porque tiene una consistencia más espesa que la leche y le va muy bien a los helados. De esta manera, suple a la materia grasa de la nata, en caso de que no encontremos nata con un porcentaje superior al 35% de m.g. (que no es fácil).

Es posiblemente el helado más fácil del mundo ya que no necesitamos ni batidora, ni fuego. Solo remover a mano y una heladera. Podemos sustituir esta, utilizando el método tradicional aunque más costoso, que consiste en ir sacando cada 2 o tres horas el helado del congelador, e ir moviendo hasta conseguir la textura adecuada (podéis ver muchos vídeos de este modo en internet).


Aquí falta la nata





jueves, 13 de julio de 2017

Pastel de carne

Ingredientes:

300 g de pechuga de pollo picada
3 huevos L
3 rodajas de pechuga de pavo cocida
Un puñadito de cacahuetes
200 g de bacon en lonchas
Un puñadito de pan rallado
Un puñadito de queso parmesano rallado
Sal, pimienta molida, nuez moscada, ajo en polvo
Mantequilla o aceite


Preparación:

En un bol marinamos la carne con las especias e incorporamos los huevos, el pavo a taquitos y los cacahuetes. Damos vueltas y reservamos.


En un molde rectangular apto para el horno, engrasamos la base y las paredes con un poco de aceite o mantequilla fundida. Colocamos transversalmente las lonchas de bacon paralelas y un poco solapadas, de manera que cubran también parte de la pared del molde. Vertemos el relleno e igualamos el contenido. Cerramos con las lonchas de bacon y añadimos si queremos unos trozos más de bacon si no se juntan los extremos, aunque tampoco es necesario.
Tapamos la parte superior del molde con papel de aluminio.

Horneamos en la posición 3 del horno, a unos 185º de temperatura y con calor arriba y abajo. Yo lo destapé en los últimos cinco minutos para comprobar con una brocheta que el interior estaba hecho.

Si queréis acelerar el proceso de enfriado, meted el molde en otro más grande, poniendo agua con hielos, como si hiciéramos un baño maría pero en frío.
Secad bien la base al sacarlo del agua y el pastel se desmoldará solo sobre una bandeja al darle la vuelta.

Notas:

Esta es una versión de otro pastel de carne que publiqué por aquí hace un tiempo. La principal diferencia es la textura del bocado, aquí la carne al ser picada queda como más compacta. En la versión original, la pechuga la corté a cuchillo y, por tanto, se notan más los trocitos de carne al filetear. Os dejo el enlace para que hagáis la que más os apetezca, ambas opciones están riquísimas.

Es un pastel que gana con las horas, incluso mejor de un día para otro ya que queda como un fiambre y muy fácil de lonchear tras unas horas de nevera. Tan solo unos segundos al microondas le darán la temperatura adecuada para degustar este versátil pastel.


Música: Tal vez te acuerdes de mí, de Andrés Suárez